miércoles, 18 de enero de 2012

Con aprobación de nueva ley, controles de alcotest aumentarán 23 veces.

Si ya la presencia policial y los controles de alcohol eran una realidad cada vez más patente durante las jornadas nocturnas en los últimos meses, durante este año el plan de fiscalización tendrá un aumento significativo en alcotest y un cambio en la modalidad de control de la conducción bajo los efectos del alcohol.
Esto, dentro de la estrategia del gobierno, que busca reducir en un 20% los accidentes de tránsito al 2014 y que ayer tuvo un avance fundamental, al aprobarse la ley que endurece las sanciones por manejo en estado de ebriedad.
El nuevo texto reduce los niveles de alcoholemia de 1,0 g/l a 0,8 g/l de alcohol en la sangre para estado de ebriedad y de 0,5 g/l a 0,3 g/l para la conducción bajo la influencia del alcohol.
La normativa sorteó ayer su último trámite, aunque quedaron pendientes
dos indicaciones para el despacho de la ley.
"La aprobación que se produjo es verdaderamente buena, porque las cosas esenciales que nos importaban están recogidas y están en la futura ley. Además, esto va de la mano con más fiscalización, porque si no se controla y no se muestra no se logra nada. Por eso, este año tenemos más fondos para comprar más equipos, que se triplicarán hacia 2014", explicó el ministro de Transportes, Pedro Pablo Errázuriz.
El ministro, además, anunció que se enviará un nuevo proyecto, a través del Ministerio de Justicia, que implica una modificación al Código Penal, para endurecer las penas de cárcel contra los infractores.
Para hacer efectiva la nueva norma se preparó un plan que replica el modelo usado en Australia y que aumentará en, al menos, 23 veces la fiscalización actual.
"Estamos desarrollando e incorporando el mejor complemento para que esta ley no sea ley muerta, como dicen algunos, y que exista una aplicación efectiva", explicó Francisca Florenzano, directora del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda).
Un control por licencia
El plan de fiscalización considerará este año tres millones 100 mil controles, cifra considerablemente mayor a los 133 mil que se pueden tomar como referencia durante 2011. Sólo en la Región Metropolitana, durante el año pasado, se realizaron 19 mil controles, lo que ya significó duplicar la cifra del 2010.
El objetivo del gobierno es ir creciendo en un millón de controles cada año, para llegar al 2014 con cinco millones 100 mil.
Florenzano explicó que, según la experiencia internacional, la cobertura óptima es de un alcotest por conductor al año. Por eso, la meta al 2014, ya que existen cinco millones de licencias de conducir,
"Cada persona que maneja tiene que saber que, al menos, una vez al año la van a fiscalizar. Entonces, bajo ese desafío hay varias opciones, como agilizar el modelo y proyectar cuántos alcotest tenemos que tener", dijo la directora de Senda.
Operativamente, la aplicación imitará el mecanismo disuasivo que se utiliza en Australia hace 20 años y que busca evitar el consumo de alcohol mediante controles.
El objetivo ahora es optimizar los tiempos para realizar más controles simultáneos. Con ello, existirán más efectivos policiales en los puntos de fiscalización, lo que permitirá que se efectúen entre seis o siete controles a vehículos en el mismo tiempo. El cambio es que sólo se realizará la prueba de alcotest.
"El conductor es seleccionado, baja el vidrio, sopla el test y, en caso de salir negativo, sigue", dice la directora de Senda.
En caso de resultar positiva la prueba, continúa la siguiente fase, con la alcoholemia que se realizará en la ambulancia móvil. Allí se revisará el vehículo y su documentación.
En Senda estiman que la reducción de tiempo será considerable, ya que de los 10 minutos que, aproximadamente, dura un control para cada vehículo, el tiempo podrá reducirse a sólo dos o tres minutos.
La estrategia considera como uno de sus focos el aumento de los alcoholímetros de los actuales 400 a 1.300 al 2014, y con 13 buses para alcoholemias móviles.
La nueva ley también incluye el control por el consumo de droga, para lo cual se adquirirán 900 test orales de droga, que se comenzarán a aplicar progresivamente dentro del aumento de la fiscalización.
La normativa también legitima el uso de tecnologías alternativas para establecer el estado de ebriedad de los conductores. Hasta ahora, sólo el examen de sangre era válido como prueba para comprobar el consumo de alcohol en un conductor.

Indicaciones pendientes

Pese a su amplia aprobación ayer, el proyecto se convertirá en ley recién en la última semana de este mes, según estiman en el Ministerio de Transportes. Esto, debido a la discusión pendiente que hay sobre dos indicaciones. Una de ellas es la 197 bis, que establece que los vehículos de los infractores deben ser incautados por Carabineros y trasladados a un corral policial o municipal. Según explica el presidente de la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados, Gustavo Hasbún, con esa indicación se genera un problema de capacidad e infraestructura. "Una noche con 300 conductores ebrios podría significar un problema gravísimo en los corrales municipales. No existe infraestructura para guardarlos ni grúas ni nada. Entonces, lo que se propondrá es que un familiar del conductor infraccionado pueda retirar el vehículo", explica.
Según el parlamentario, la indicación también afectaba a terceros que trabajaban con un vehículo y que sufrían su retención, pese a que un tercero había cometido la falta.
La otra indicación es la 197 ter, que en el proyecto original establecía trabajos comunitarios como salida alternativa para infractores leves. Según Transportes, un grupo de parlamentarios solicitó estudiar esta medida y reemplazarla por otras penas.
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